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Canción de los peregrinos. De David.
¡Miren qué bueno y qué agradable es
que los hermanos vivan juntos en armonía!
Es como el aceite precioso derramado sobre la cabeza,
que baja por la barba,
hasta la barba de Aarón,
y llega hasta el borde de su manto.
Es como el rocío del monte Hermón,
que cae sobre las montañas de Sión;
porque allí manda Yahvé su bendición,
la vida para siempre.