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¿Por qué se amotinan las naciones,
y los pueblos trazan planes vanos?
Se alzan los reyes de la tierra,
y los príncipes conspiran a una
contra Yahvé y contra su Ungido,* diciendo:
Rompamos sus ataduras,
y sacudamos de nosotros sus cuerdas”.
El que mora en los cielos se ríe;
el Señor se burla de ellos.
Luego les hablará en su indignación,
y los aterrará con su furor:
“Yo mismo he puesto a mi Rey
sobre Sión, mi monte santo”.
Proclamaré el decreto de Yahvé; él me dijo:
“Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.
Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra.
Los quebrantarás con cetro de hierro;
como vasija de alfarero los desmenuzarás”.
10 Ahora, pues, oh reyes, sed sabios;
admitid la corrección, jueces de la tierra.
11 Servid a Yahvé con temor,
y alegraos con temblor.
12 Rendid homenaje al Hijo, no sea que se enoje y perezcáis en el camino;
pues se inflama de pronto su ira.
Bienaventurados todos los que en él confían.
* 2:2 La palabra “Ungido” es la misma que la palabra “Mesías” o “Cristo” 2:4 La palabra traducida “Señor” es “Adonai”. 2:12 o, Besad al hijo